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Guía para el mástering de audio * Ámbitos de distribución

Esta breve guía para el mástering de audio resume algunas ideas que permiten un mejor entendimiento de la función del mástering en la distribución en diferentes ámbitos, principalmente en la industria cinematográfica y en la musical.

El audio para cine, tiene una cierta regulación en cuanto a niveles de escucha y certificación de equipos, a través de las normas THX y Dolby.

Por otra parte tenemos el resto de aplicaciones del audio, para las que no hay ningún marco regulatorio. En este articulo voy a tratar de describir cual es la función del mastering de audio en la distribución de música.

El sonido para cine

A casi todos nos resultan familiares los términos dolby o THX. Tal vez lo podemos haber visto en la proyección de una película, o en afiches y carteles publicitarios de material fílmico en la calle o en la red. Veamos que quieren decir estos términos, sin entrar en demasiados tecnicismos complicados, tal y como es el estilo de este blog.

Dolby es una empresa que, entre otras cosas, brinda actualmente el servicio de codificación de sonido para cine, conocido como Dolby Digital.

Para que una película reciba la certificación de Dolby tiene que estar mezclada respetando unos limites en el volumen básicamente.

El termino digital nos indica que el sonido está distribuido en seis canales, cinco de ellos que reproducen todo el rango de frecuencias y uno para efectos con frecuencias graves.

También lo podéis haber oído nombrar como «sonido 5.1». Los cinco canales son  izquierda, centro y derecha en el frente, normalmente tras la pantalla y surround izquierdo y derecho, a los costados, en el patio de butacas. El (.1) es el altavoz que reproduce los graves, que suele estar en el piso, cerca de la pantalla.

Guía para el mástering de audioTHX por su parte también es una certificación, pero en este caso, de salas de proyección y equipos para la reproducción del sonido.

Fue algo que se desarrollo durante la producción de star wars y el fin era que todos los espectadores tuvieran la misma experiencia audiovisual, sin importar la sala en la que vieran la película.

Si una película tiene el sonido Dolby digital y es proyectada en una sala THX, podemos estar seguros de que quien la vea, va a tener la misma experiencia que el ingeniero de mezclas de la película ya que, la sala de mezclas es un cine a su vez, con la misma certificación THX que la  sala de proyección.

La producción de sonido para cine es apasionante. Si se quieren lograr buenos resultados, hay que cuidar hasta el mas mínimo detalle.

Hay muchas horas de post-producción de sonido que se realizan en diversos estudios especializados, como los de doblaje y foley.

Finalmente se va a un estudio con certificación THX, para el armado y mezcla de la banda de sonido.

Esta es la gran diferencia con la producción de sonido para otras plataformas. La mezcla final se hace en una sala que tiene la misma certificación que las salas en que se va a proyectar.

Por todos estos motivos el mástering de audio no tiene sentido para el material filmográfico.

Mástering para la difusión comercial de música

Ya hemos visto la realidad del sonido para cine. Ahora veamos que pasa en la producción y mastering del audio para difusión comercial.

La aparición de la tecnología digital trajo consigo un fenómeno insospechado.

Antes habían fuertes restricciones técnicas tanto para el vinilo como para la cinta magnética. Al desaparecer las restricciones relativas a la fabricación de copias, el único tope al volumen fue el cero digital.

Una vez  alcanzado este, se optó por aplicar a los masters un efecto limitador que plancha los picos de volumen y permite subir la sonoridad.

Desde un punto de vista electrónico no parece ser un problema pero musicalmente los picos corresponden a información rítmica.

Una música sin picos es una música sin ritmo.

Ahí no termina la cosa, también descubrimos que ahora no teníamos tampoco limite en el uso de graves ni agudos. Entonces se empezó a abusar de ambos, supongo que para tratar de compensar la falta de fuerza perdida al limitar los picos.

En resumen tenemos toneladas de  música planchada, sin dinámica y con exceso en el uso de graves y agudos. Acá es donde el termino «sonido natural» cobra mas  sentido. Con  las características del sonido inflado, nuestra reacción al escucharlo puede ser de un cierto aturdimiento, sobre todo después de algún tiempo de escucha.

Haciendo una analogía con la imagen es como si infláramos la saturación de algún color solo  porque es posible. Se puede usar como recurso narrativo y de hecho hay grandes películas que lo hacen pero siempre como un recurso estético y sin abusar. Si en la imagen es posible, calculo que debe ser posible también para el sonido.

Uno de los desafíos al masterizar audio para distribución general es prepararlo para los que yo llamo cariñosamente «Destructores de mezcla».

Son todos estos botones o funciones de soft con lindos nombres como, «enhance audio», «efectos de sonido» y cosas por el estilo, que están en los dispositivos o canales para escuchar música.

En el mástering de audio hay que tratar de no usar efectos con delay.

El problema de dichos efectos es que al ser reproducidos  en algún entorno que, a su vez tenga otro efecto con delay (los destructores de mezcla), se  van a sumar o restar aleatoriamente.

Esto muchas veces provoca resultados totalmente impredecibles. Instrumentos que desaparecen, o que se amplifican mucho mas  que el resto, causando que todo el cuidadoso trabajo de la mezcla se vea comprometido.

Por otro lado están los dispositivos en los que se reproducirá.

La variedad es gigantesca pero básicamente, desde la perspectiva de la producción musical, hay que asegurarse de  que se aprecie con calidad en sistemas grandes, portátiles y pequeños.

Para lograr  esto escucho en la sala de control de mi estudio, en el caso de los grandes, en un sistema bluetooth para los portátiles y un teléfono móvil para los pequeños. También auriculares comunes.

Hay veces que al escuchar en medios comunes saltan problemas que no habíamos detectado en monitores de mayor calidad. Hay que prestar atención al escuchar en todos estos sistemas de audio.

Con respecto a la percepción, todo es relativo y por eso siempre suelo tener mezclas de referencia conocidas y chekeadas. Esto me permite calibrar mi audición para tener una idea apropiada del sonido que voy a entregar y de como esta canción se va a escuchar en relación con otras músicas.

Guía para el mástering de audio * Volumen en la distribución de audio

Para entender el problema solo hay que ver un rato cualquier servicio de TV por cable y notar las veces que hay que cambiar el volumen al hacer zaping.

Lo mismo ocurre con musca grabada en CDs, discos duros o pendrives. Al no haber ninguna guía para ajustar el volumen de distribución de audio, cada uno le pone el que se le ocurre y si no hay mas, lo inflan como describí anteriormente.

La guerra del volumen a la que tanto se refiere el maestro Bob Katz, es hoy en día nuestra torre de babel particular y en el futuro habrá que buscarle una mejor solución..

De momento algunas empresas siguen optando por una regulación con compresores automáticos pero ya se ve que esto es un parche y de mala calidad.

Hace falta convenir cual es la manera mas coherente de ajustar el volumen de la distribución de audio. Tal vez el uso de inteligencia artificial en los asistentes personales es una idea interesante pero demasiado complicada para mi gusto.

Una regulación de tipo exclusivamente técnico es algo que se puede alcanzar en el futuro. Así se puede solucionar el tema definitivamente y permitir que el audio en los canales de distribución tenga un marco que nos permita disfrutarlo tal y como haya sido diseñado en la producción.

Por ahí la solución es mas fácil de lo que parece. Deja suficiente dinámica en tus masters. Si quieres escuchar mas fuerte, sube el volumen.

Si ya llegaste al máximo, compra un equipo mas grande.

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