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El error como fuente de inspiración

Usar el error como fuente de inspiración es algo que hacemos desde que nacemos, pero parece que como otras cosas aprendidas en nuestros primeros años, las podemos llegar a olvidar, buscando la supuesta perfección.

Actualmente en las producciones de audio todo suena muy bien. Sin embargo en ocasiones tenemos la sensación de escuchar un bonito cascarón, sin error pero con poco contenido.

Pareciera entonces que deberíamos recordar que somos humanos, no autómatas y no solo nos equivocamos, sino que encima usamos algunos errores para aprender, tanto en el arte como en otros aspectos de nuestra vida.

En este articulo hago un repaso a la historia de la grabación y reflexiono sobre como recuperar en el futuro la fuerza creativa del pasado. Que no olvidemos equivocarnos con estilo!!

Grabación analógica

En la historia de la grabación de audio, han habido épocas muy difíciles, desde el punto de vista técnico.

Al principio, había que registrar todo de una vez y si salía mal, repetir la interpretación nuevamente. Si algo sonaba fuerte con respecto a otros sonidos. Se alejaba ese instrumento del micrófono y se gravaba de nuevo, hasta que esa «mezcla» sonaba mas equilibrada.

Está claro que técnicamente era mucho más difícil y sin embargo había entonces una especie de alma en esos registros, que emociona al escucharlos en la actualidad.

En aquellas primeras grabaciones lo importante, desde el punto de vista técnico, era que la relación señal/ruido fuera lo mas alta posible, para poder disfrutar la música con el menor ruido de fondo. El proceso de grabación era complejo y caro. Eran grabaciones en vivo.

El siguiente gran paso fue la grabación en cinta  magnética. Con esta tecnología se desarrolló una técnica  de grabación que se dio en llamar PING PONG. Hacían falta dos grabadores para esto. Una vez se había registrado algo en el primer grabador, se reproducía lo grabado y se añadía otro instrumento.

El proceso se podía  repetir pero en cada nuevo paso, se añadía un poco de soplido, con lo que había un numero de ping/pongs limitado, ya que el ruido se iba incrementando con cada paso.

El siguiente avance importante en esta historia, fue la aparición de los grabadores  de 4 pistas que permitían trabajar con mas instrumentos, sin añadir tanto ruido de fondo. En cada pista se graban uno o varios instrumentos ya mezclados.

Teniendo dos grabadores de 4 pistas se podían hacer mezclas estéreo con las primeras 4 y seguir añadiendo mas pistas posteriormente. Así se grabaron grandes discos, siendo probablemente el mas importante, el álbum Sgt. Pepper de «The Beatles». Durante la producción de este disco,  se desarrollaron muchas de las técnicas que hoy seguimos usando y algunas de ellas se originaron en lo que se pensaba que era  un error, por ejemplo el uso del flanger o la distorsión.

La era digital

Mucho mas adelante en el tiempo, llegó la era digital, que para mi de alguna manera, comenzó con algo llamado MIDI.

La palabra MIDI es la suma de las siglas de «Musical Instrument Digital Interface», que en castellano vendría a ser «Interfaz digital para instrumentos musicales».

La grabación MIDI fue una revolución ya que permitió asomarse al mundo digital y sobre todo a sus capacidades de edición.

Este interfaz, se invento originalmente en los 80 para interconectar diferentes sintetizadores y posteriormente cajas de ritmo. Una de las novedades era poder ajustar el momento en  el que se presionaba una nota o un golpe de una batería para corregir errores de tiempo en la interpretación. A esto se le llamo Cuantización.

Las primeras cajas de ritmo sonaban muy frías, debido sobre todo a que la «exactitud» de los golpes hacia que los ritmos sonaran a maquina.

Mas tarde se añadió un parámetro mas a los programas que manejaban la cuantización, para que sonara mas cálido. A este parámetro se le dio en algunos casos el nombre de «Factor humano».

Lo que  resulta paradójico es que, matemáticamente, el factor humano sea un porcentaje aleatorio de error, en el lugar donde el golpe  suena. También se utiliza para variar aleatoriamente el volumen de cada golpe.

El error como fuente de inspiración

La era digital ha traído muchas ventajas en todos los aspectos de la producción audiovisual. Pero como en todo,  hay detalles que se modifican a medida que se va adquiriendo experiencia.

A veces nos preguntamos si las maquinas podrían pensar.

Lo que nos hace diferentes a las maquinas no es la capacidad de pensar, puesto que la inteligencia artificial es un campo en desarrollo continuo y a su manera, las maquinas tienen un nivel de pensamiento, que cada vez se acerca mas al humano en algún lejano punto.

Lo que verdaderamente nos diferencia de las maquinas es la capacidad de equivocarse y llegar e convertir este error en algo nuevo y original. El error como disparador de nuevas experiencias es algo verdaderamente misterioso e inspirador.

Muchas veces, en un escenario un músico se equivoca y para «corregir ese error» termina haciendo algo verdaderamente ingenioso y que no se le habría ocurrido si no hubiera habido error previo. No estamos hablando acá de errores groseros, sino pequeñas sutilezas no calculadas.

Si en la composición o interpretación musical, el error suele ser un disparador, en la producción musical es casi una herramienta imprescindible. Muchos de los caminos que transitamos al encontrar algo que no esperábamos, son una fuente  de inspiración y terminan definiendo nuestro estilo propio. Nuestra personalidad se plasma en la forma de resolver situaciones.

Tal vez tendríamos que volver en algunos aspectos a lo  que fue la grabación en el pasado. Usar las ventajas que ofrece la tecnología para trabajar con mas comodidad,  pero teniendo en cuenta que somos humanos. Poner ese sentimiento en nuestras interpretaciones, devolviéndoles la intensidad y la sensación de la música en vivo. Para que se necesitan hacer 50 tomas seguidas de una parte de guitarra? Graba una o dos en las que estés realmente inspirado y pasa a otra cosa, así también conservas una dinámica de trabajo mas artística. Si no sale un día, saldrá otro.

Gracias al total recall, hoy en día es posible grabar en la comodidad de un  estudio personal con excelente calidad y pasar de un proyecto a otro sin inconveniente.

El secreto es amar tu trabajo de músico y no tenerle miedo al error. Reírse de la perfección, equivocarse con estilo, recuperar lo mejor del pasado para, de esa forma, volver al futuro.

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